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¿Se pueden gestionar las finanzas personales sin bancos?

El uso de los servicios bancarios se encuentra tan arraigado en nuestro día a día que se hace verdaderamente difícil imaginar la gestión de nuestras cuentas sin contar con las entidades financieras.

bancos

Si lo piensas fríamente verás cómo prácticamente toda relación entre el consumidor y consumo tiene en algún punto intermedio a una entidad bancaria, bien como punto de arranque del dinero de las transacciones, o punto de destino, o intermediario, o pasarela de pago…

Del mismo modo en nuestro día a día la gran mayoría de servicios contratados y de algunos regulares tienen su pasarela de pago en los bancos a través de las domiciliaciones, cobros de nóminas, emisión de cheques, etcétera. Por otro lado los métodos de pago más habituales se encuentran directamente asociados a las entidades locales, bien por su vinculación directa a través de la unión con  cuentas bancarias o a través de productos asociados como tarjetas de crédito.

Esto hace que aunque desde un punto de vista legal no sea obligatorio ser titular de una cuenta bancaria, para las finanzas personales parece imposible evitarlo, teniendo en cuenta que incluso directamente ya existen servicios o productos a los que no se podrá acceder sin la intermediación bancaria.

Las operaciones financieras y la expansión de los servicios bancarios

A pesar de que una parte sustancial de las operaciones financieras cotidianas siguen ejecutándose en efectivo, lo cierto es que cada vez son menos quienes utilizan el dinero en metálico para las transacciones, y en lo que a operaciones financieras de cierto calado se refiere directamente el uso del dinero en metálico está descartado.

Si ya en las últimas décadas el uso de los servicios financieros se había abierto mucho al usuario, la irrupción de los servicios financieros a través de Internet ha generado una expansión imparable del sector bancario. La banca online ha traído consigo una modificación profunda del concepto de los servicios financieros que, además, ha venido acompañada de un acceso mucho más rápido, directo y fácil a cualquier tipo de servicio incluyendo métodos de pago, de envío de dinero, de compra y domiciliación de ingresos o gastos.

Obviamente esto tiene que ver con una manera de entender las finanzas en la que la bancarización del usuario medio es absoluta, bien a través de los servicios online, de aplicaciones conectadas con los servicios online o directamente de los servicios presenciales de las sucursales bancarias.

En este post desvelamos las claves del momento en el que interesan los seguros de los bancos

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¿Se puede vivir fuera del sistema bancario?

La respuesta real a esta pregunta es que no se puede vivir fuera del sistema bancario pero si se puede vivir sin bancos. No es una contradicción.

No se puede vivir fuera del sistema bancario porque resulta tremendamente complejo en las sociedades desarrolladas ser ajeno a los mecanismos de pago e ingresos que tarde o temprano fluyen en torno a la banca. Es decir, aunque nosotros controlemos nuestra relación directa con el dinero y los bancos, en el momento en que realizamos una compra o un pago a un tercero dejamos de tener control sobre el destino de ese dinero, que con toda probabilidad acabará fluyendo en torno a los bancos en algún momento.

Lo que sí es posible, como individuo, es renunciar, o tratar de renunciar a los servicios financieros que la banca ofrece a título personal. Sin embargo, se trata de algo muy incómodo y, peor aún, visto hacia donde avanza en los servicios financieros del futuro, cada vez más difícil.

En primer lugar hay que tener en cuenta que los elementos básicos en cualquier economía doméstica, ingresos y gastos, se relaciona de manera totalmente directa con los bancos. Desde la domiciliación de la nómina hasta la domiciliación de recibos.

Hoy en día resulta muy complejo para la mayoría de personas pretender cobrar su salario en metálico, y también es raro hacerlo a través de cheques que en cualquier caso deberán acabar en el banco para cobrarse. Por supuesto, también resulta complejo acceder a los servicios básicos como electricidad, agua, gasoil, gas, telefonía sin domiciliar los recibos en una cuenta bancaria. Es cierto que los grandes proveedores suelen ofrecer la posibilidad de pagar en ventanilla, pero en este caso también deberás pagar a través de un banco, y, por otro lado, muchos proveedores de servicios directamente no realizan contratos si no se incorpora la cuenta bancaria asociada.

Los métodos de pago más modernos, por ejemplo los pagos a través de Internet o las aplicaciones móviles de pago, de un modo u otro también se encuentran asociados a los servicios financieros de la banca. En definitiva, tanto la gestión de ingresos, como de pagos, como de ahorro a través de los productos remunerados, parece que nos aboca al uso de los servicios de los bancos.

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