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¿Por qué hay tan pocas mujeres en Fortune 500?

Se tiene la imagen (correcta por otro lado) que el tránsito de la mujer para alcanzar la cima de los negocios es más complejo que el del hombre. Existen cientos de análisis y muchísimas teorías y consejos que hablan precisamente de la evolución de ese camino al éxito y los escollos que existen.

mujeres en fortune 500

 Está claro que el análisis de las 24 mujeres pertenecientes a la lista Fortune 500 es un pequeño tamaño en relación al conjunto de las mujeres de negocios con éxito, sin embargo, esto no le resta interés a los resultados.

Los resultados publicados en el blog de Harvard Business Review a comienzos de año nos mostraba un primer dato muy interesante: el 70% de las mujeres de negocios de éxito analizadas había pasado al menos 10 años en el seno de la empresa en la que actualmente desempeñaba sus tareas profesionales. Es importante tener en cuenta que esto ocurre incluso cuando el salto cualificador se produce en dirección a otra empresa: Patricia Woertz, CEO de la empresa de procesamiento de alimentos Archer Daniels Midland, por ejemplo, pasó más de 29 años en Chevron sólo para convertirse en CEO de ADM. Lo mismo ocurre con Sheri McCoy quien trabajó en Johnson & Johnson por 30 años antes de convertirse en CEO de Avon.

A lo anterior debemos sumar que un porcentaje muy bajo, de hecho tan sólo 3 de las 24, mantenía trabajos en paralelo a la par de sus estudios universitarios, de hecho, el porcentaje de aquellas que aún se mantienen en su primer empleo y que ha logrado escalar en dirección a los puestos de dirección es interesante; un 20%

Más tiempo, más fieles a la marca y más productivas

La cantidad media de tiempo invertido en una empresa antes de convertirse en CEO resulta en torno a los 23 años. El estudio en este punto se complementa con una muestra aleatoria de sus homólogos masculinos en la lista Fortune 500 en la que resulta que la cantidad de tiempo medio invertido al mismo efecto en el caso de los hombres se situó alrededor de los 15 años. Otro dato importante es que el 71% de estas mujeres fueron promovidas con proyecciones a largo plazo algo que sólo ocurre con el 48% del muestreo realizado sobre los hombres.

Otro dato muy interesante, en este caso que alcanza al global de Fortune 500, es que alrededor un 75% de quienes conforman esta lista nunca desempeñaron tareas de consultoría o empleos bancarios, y, tampoco presentan de media licenciaturas en las mejores escuelas o universidades; sólo el 25% de las mujeres y el 16% de los hombres poseen un MBA de una de las escuelas Top Ten.

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Es interesante valorar que en el caso de las mujeres no necesariamente nos remitimos a perfiles brillantes desde la adolescencia, sino más bien a carreras profesionales firmes, bien meditadas y muy regulares en el tiempo.

En general el estudio concluía con una reflexión interesante, si bien es cierto que la mujer sigue teniendo muy difícil el acceso a los puestos de mando de las grandes empresas, no es menos cierto que independientemente de las bases e incluso del origen, el acertar con empresas que defienden precisamente la evolución personal y profesional a la par que valora la lealtad y el compromiso, generan un liderazgo femenino muy sólido. Lo cual determina que, al menos hoy por hoy, no se trata tanto de acertar con los lugares donde se estudia o se desarrolla el proceso de formación como de elegir bien en la medida de lo posible la empresa en la que se va a apostar el desarrollo profesional.

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