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La ‘vía irlandesa’, imposible en España

El Estado irlandés ha hecho suyo el viejo dicho de “a grandes males, grandes remedios”. Ante las profundas caídas bursátiles que está viviendo la banca de aquel país, el Gobierno que preside Mary McAleese ha ido más allá que cualquiera de sus homólogos occidentales: garantizará los depósitos del conjunto del sector o, al menos, de los grupos financieros que mayor presencia tienen en ese mercado.

En una medida sin precedentes, que ha dejado estupefacto al Viejo Continente, llegando incluso a provocar un hondo malestar en la clase política, hizo público el martes 30 de septiembre que garantizará por un periodo de dos años el pasivo de los seis grandes grupos financieros del país para “proteger su sistema bancario de la crisis financiera internacional”. El encargado de dar a conocer el pacto fue el ministro de Economía, Brian Lenizan, quien explicó que la garantía cubre la actividad de Allied Irish, Bank of Ireland, Anglo Irish, Irish Life and Permanent, Irish Nationwide y Educational Building Society, y se extiende a los ahorros, las obligaciones y los depósitos comerciales.

Cabe recordar que las cuatro primeras son entidades cotizadas y, en sólo doce meses, se han dejado en bolsa entre un 67 y un 73 por ciento. De la misma manera, el contexto económico del país tampoco suscita mucho optimismo, puesto que se convirtió, hace seis meses, en la primera nación de la zona euro que entró en recesión.

También Alemania y Dinamarca

Sólo unos días después, el domingo 5 de octubre, la canciller alemana, Angela Merkel, recogía el testigo de McAleese y anunciaba la misma medida de urgencia. Merkel comunicó que su gobierno está determinado a impedir que la crisis del banco hipotecario teutón Hypo Real Estate (HRE) contagie a todo el sistema financiero, y pidió a los ciudadanos que mantengan la calma ya que no tienen que temer por sus ahorros. En un último esfuerzo por tranquilizar a la población, el Ejecutivo de Alemania ha decidido garantizar todos los depósitos de ahorro de particulares en los bancos.
 
Y apenas habían transcurrido unas horas desde la maniobra de Merkel, cuando la ministra de Economía danesa, Lene Esperesen, anunció que el Estado de aquel país se ha comprometido a garantizar, de manera inmediata y sin límite, los depósitos de los clientes. Hasta ahora, el límite asegurado sólo llegaba a las 300.000 coronas danesas (unos 39.000 euros).

Por su parte, los bancos de Dinamarca han decidido aportar de manera voluntaria un total de 35.000 millones de coronas (unos 4.700 millones de euros) a un fondo de garantías.

¿Amenaza para la libre competencia

El efecto de la ‘vía irlandesa’ no se hizo esperar: en unas horas Reino Unido comenzó a sufrir una fuga de capitales con dirección a la isla vecina. Las críticas a Irlanda tampoco tardaron en aparecer, acusándola de intervencionista y de no respetar la libre competencia. Pero los responsables políticos del país insular, preocupados por su propia situación interna, ni se inmutaron. Vamos, que no tienen la más mínima intención de rectificar.

Como consecuencia, Reino Unido se ha visto obligado a ampliar la garantía de los depósitos de ahorro hasta 50.000 libras (63.836 euros, al cambio actual) para ampliar la confianza de los consumidores en el sector bancario, según anunció el viernes 3 de octubre en un comunicado la FSA , el regulador británico de los servicios financieros

El incremento de la cuantía será efectivo a partir del próximo 7 de octubre. Hasta ahora, Reino Unido garantizaba hasta 35.000 libras (44.685 euros). Con la nueva medida, las cuentas de ahorro compartidas estarán aseguradas hasta 100.000 libras (127.701 euros).

En España, inviable e innecesaria

A pesar de que esa República y España presentan modelos económicos similares –ambos aprovecharon, por ejemplo, el boom inmobiliario para crecer y ahora están sufriendo una corrección–, la vía irlandesa no vendría a cuento en el segundo caso. De entrada, tal y como informaba ‘elEconomista’ en su edición en papel del 1 de octubre, “el tamaño de los respectivos sectores financieros no es, ni mucho menos, comparable. Sin ir más lejos, la capitalización de los cuatro grupos bancarios antes citados no alcanza los 10.000 millones de euros, es decir, que ni siquiera iguala la de Banco Popular. Y eso que éste ha sufrido una tremenda devaluación en los últimos tiempos”.

De hecho, esa diferencia de envergadura entre las dos industrias financieras es lo que impide que el Gobierno de Rodríguez Zapatero pudiera enfrentarse a una medida de esas características a la puesta en marcha por Irlanda. Simplemente, el Estado español no tiene capacidad para asumirla.

En cualquier caso, y aún sabiendo la confianza que inspiraría en los ahorradores, tampoco sería necesario, que la Administración nacional garantizara los depósitos: aunque notablemente afectados, los bancos españoles han evitado por ahora las caídas que están protagonizando sus homólogos irlandeses. Con una posición más sólida, los primeros no necesitan ayuda de la misma forma que los segundos. Partiendo de que la banca española no es inmune a la crisis, las pautas ultraconservadoras que rigen su actividad, la prudencia impuesta por el supervisor y el modelo ‘retail’ en el que se basa, hacen que la solución irlandesa sea para ella innecesaria, amén de inviable.

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